5 de agosto de 2017

El peso de "idiota"

Desde que empece a ir al colegio me etiquetaron como vaga e idiota por vagancia de las propias profesoras y la ceguera que hizo que no viesen a una pobre niña con un problema que necesitaba ayuda.

Al parecer que una niña que su cara natural era una seria, que se ponía roja como un tomate al hablar delante de toda la clase, que tenia problemas al leer y escribir, que no podía diferenciar izquierda de derecha, que no podía decir bien el abecedario solo era vagancia y estupidez aunque su madre insistiese en que creía que era dislexia y le decían que solo lo hacia para ser graciosa (¿Yo hacerme la graciosa delante de la clase? me parece mas apetecible que me corten un brazo).

Así que siguieron etiquetandome de esa manera hasta que en 6 mi madre se canso y les dijo que había antecedentes familiares y entonces empezaron a mover el culo pero quitándole hierro al asunto para no darle importancia ni la razón ya que llevaban ignorándome ya 5 años.

Se les daba muy bien ignorar cosas como por ejemplo:  la profesora que nos dio 3 y 4 nos agredía, no es que nos pegase palizas, nos tiraba del moflete (que suena a poco). Una vez me lo hizo tan fuerte que varias horas mas tarde cuando llegue a casa mis padres vieron la marca y fueron directos ha hablar con el director ¿y que les dijo? " eso tenéis que solucionarlo con la profesora" así que mi padre fue y amenazo a la profesora con mandarla al hospital. Al fin me dejo en paz pero no al resto, a una compañera le tiro tan fuerte del pelo que le arranco un mechón.

Aunque me sentía un poco mas a salvo seguía teniendo miedo, alguien que debía protegerme y formarme no solo no se conformo con colgarme una horrible etiqueta si no que también me agredió y no nos dejaba salir al recreo. Y a ella no le paso absolutamente nada.

 Ni una sola de mis profesoras me ayudo con la dislexia ni antes ni después de diagnosticarmela ya que la etiqueta seguía allí y al parecer no valía su tiempo.

Me destrozaron la autoestima, hace poco me hicieron un test de inteligencia y al parecer estoy por encima de la media. Yo me sigo sintiendo estúpida ya que es lo que me han echo creer todo este tiempo, repitiendomelo cada vez que me entregaban un examen o un trabajo ya que era un vaga que no se merecía su tiempo.

Aunque he de decir que no todo el merito de destrozarme la autoestima es de ellas también es del bulling que dejaron que nos hiciesen durante toda la ESO ya que eran cosas de niños (al parecer todo es cosa de niños hasta que uno se mata). Hoy me he enterado que la  madre de una amiga fue a quejarse por que se metían con nosotras y que siempre le respondían que era por que mi amiga era lesbiana (nunca lo dijo en el colegio), se ve que a ojos de esos imbéciles el echo de que ella fuese lesbiana hacia aceptable que nos acosaran. Bueno a decir verdad el profesor de gimnasia intento solucionarlo el ultimo semestre del ultimo curso, como si fuésemos a perdonar que nos hubiesen hecho de la ESO un infierno.

No es que no estuviesen preparados para alguien con dislexia ya que tenia un logopeda especializado al que mandaban a otros alumnos, simplemente decidieron ignorarme para ver si desaparecía. Lo curioso es que todo esto lo hizo una de los mejores colegios de la zona, mis padre trabajaron muy duro para poder pagármelo y nos hicieron esto.

Vieron a una niña que solo necesitaba su ayuda y decidieron ponerle una piedra para hundirla.

26 de marzo de 2017

Existencia

Mientras el mundo se derrumba yo sigo aquí intentando mantener la cordura en esta caos al que llaman vida.
Intentando sostener los cimientos de mi vida para que todo se hunda en la brea de todas formas.
Viendo impotente como nada obtiene resultado.
Viento como la vida misma se ríe a carcajadas de mi situación.
Con un leve confort al sentir el calor de la hoguera que esta predestinada a apagarse.
Con un temor en el corazón al ver la tormenta acercarse.
Pero aun y todo allí quieta intentando sostener los cimientos.
Pero como todos luchando contra lo inevitable e invencible.
Para terminar como todos, sola, mojada, fría y con miedo.
Para morir en la oscuridad.

26 de febrero de 2017

b) Cuando el sol desaparece somos comida de monstruos.

Hoy había sido un día estresante para Jack. Las señoras le estaban juzgando por sus tatuajes más que nunca, puede que le despidiesen del trabajo por que suponían que era un neonazi solo por tener el pelo rapado y tener algunos tatuajes.  Aunque sus maravillosa mujer y sus dos hijas eran un bálsamo del alma para él, le gustaba desahogarse corriendo después de leer el cuento de dormir a las niñas, le gustaba salir a esa hora ya que no solía haber nadie que pudiese juzgarlo.

Esa noche salio a correr esperando desahogarse cuando alcanzo a una pelirroja que puso cara de terror nada mas verlo y pensó" genial otra prejuiciosa para arruinarme el día, voy a correr por mi recorrido de siempre mientras rezo para que ella no vaya por el mismo lado". Mientras entraba en el parque vio como ella se iba volviendo más y más nerviosa hasta que se paró mirándole directamente, sin inmutarse la paso de largo sin mirar atrás y sintiéndose aliviado de no tener que soportar su mirada . A los dos minutos escucho ruidos raros por su espalda, sin hacerle mucho caso siguió corriendo hasta que vio una sombra corriendo entre los arboles que parecía acercarse.

El miedo le recorrió el cuerpo y corrió mas rápido que nunca a casa. Justo cuando cerraba la puerta de la casa vio una especie de mujerlobo mirándole hambrienta mientras corría hacía él, al cerrar la puerta escucho y noto un golpe. Había sido un milagro que esa cosa no le hubiese alcanzado. Pensando que estaba a salvo fue a la cocina a prepararse una tila cuando escucho un cristal rompiéndose y a las niñas gritar. Corrió escaleras arriba pero ya era muy tarde, la puerta estaba abierta con un zarpazo sobre ella, el cristal estaba desparramado, había sangre hasta en el techo y las niñas estaban esparcidas por todas partes. Mientras contemplaba esa horrible escena sin poder creerse que hubiesen podido crear tal escena en tan poco tiempo escucho otro grito proveniente de su cuarto, se giro para ver los ojos amarillos de la muerte dirigiéndose hacia él y sus últimos pensamientos fueron para su amada esposa e hijas.

17 de febrero de 2017

Cuando el sol desaparece somos comida de monstruos.

Mary salio a correr por la noche como todos los viernes. Hacía mucho que no salía sin sus amigas por lo que estaba bastante nerviosa, cada sonido y cada sombra parecían un monstruo en su mente.
Corría intentando convencerse de que todo estaba dentro de su cabeza cuando escucho una rama romperse a su espalada. Cuando miro hacia atrás vio un hombre con el pelo rapado, lleno de tatuajes y vestido de negro correr detrás de ella. En su cabeza empezaron a brotar frases" Y si es un ladrón, y si es un asesino, y si es un violador, y si es de una banda...", con el cuerpo lleno de ansiedad empezó a correr mas rápido. Pero él seguía a su espalda.
 Intentando librarse de él se metió por un parque, pero él seguía justo detrás de ella. Volvió a intentar despistarlo pero no funciono. Llena de ansiedad, sus llaves en la mano  y un valor inesperado decidió parase de golpe y enfrentarse a él. Para su sorpresa el hombre paso de largo sin ni siquiera mirarla. Era obvio que el solo había salido a correr.
Un gran alivio empezó a invadirla junto con pensamientos como "que tonta he sido, soy una paranoica, he sido una prejuicios..." justo cuando escuchó una ramita rompiéndose en los arbustos de al lado, empezó a reírse de manera nerviosa por volver a preocuparse por nada cuando una piedra rompió la farola que alumbraba la zona. Su corazón latía mas rápido que nunca, un escalofrió recorrió su espalada, sus ojos llorosos empezaban a ajustarse a la luz cuando escucho un gruñido viniendo de los mismos arbustos, contuvo la respiración hasta que sus ojos se acostumbraron del todo a la iluminación. Lo ultimo que vio fueron unos ojos amarillos, dientes afilados y muchos pelo abalanzándose sobre ella y comiéndose su cara. Cuando el hombre lobo termino de comérsela la arrastro a una zanja y la enterró con intención de terminársela mas adelante.

14 de febrero de 2017

Una Carta de una hija a su padre

Te quiero. Aunque nunca te lo dije, se que tu lo sabias.
Se que hiciste lo que pudiste cuando era pequeña, para cuando te diste cuenta ya era mayor y nos entendíamos mucho mejor. Siempre has sido mejor abuelo que padre, me entristece mucho que mis posibles hijos nunca te tengan como abuelo, que no estés el día de mi posible boda, que no me veas independizarme, que no conozcas a mis gatos, que no fuésemos a pescar una ultima vez, que no jugásemos una ultima partida, que no pueda probar tu tortilla de patata y muchos otros platos una ultima vez, que no podamos tomarnos un ultima copa y que no pudiese despedirme.

Muchas veces repaso mentalmente el día anterior a tu muerte cuando te acompañe al medico y bromeamos con un paciente desconocido sobre que “mala hierba nunca muere”, también repaso el día de tu muerte y doy gracias a que no fui sola al mediodía porque no hubiese sabido que hacer aunque me atormenta que estuvieses tanto tiempo solo, me enfado con el impresentable de la funeraria por tener tan poco tacto de estar exigiendo de manera repetitiva un asiento hasta que nos enfadamos y mi novio dijo “puedes sentarte con el muerto” y yo “O en el váter”.

Echo de menos cuando jugábamos a videojuegos, escuchábamos música juntos, jugábamos a cartas, jugábamos todos a juegos de mesa, te ayudaba por la granja, te ayudaba a preparar los animales para comer, íbamos a pescar.
Aunque tu no pudiste hacerte el tatuaje que querías yo me he hecho uno simbolizando te a ti.
Odio tener que tirar cosas tuyas para tener que hacer sitio en los armarios.
Espero que perdones que no te quitase la cruz del pecho en tu funeral (cuando especificamos nada de cosas religiosas) y que todavía no me haya sentido capaz de esparcirte por el mar. Aunque seguramente nunca leas esto termino como empiezo con un Te quiero.

13 de enero de 2016

Debajo de la cama.

Había sido una semana muy ocupada en el que no había tenido tiempo de llorar a mi gato. Paseaba de vuelta a casa por el parque de siempre, sentía la luz de la luna sobre mi piel cuando me dio un escalofrío. Me sentía observada. Acelere el paso rezando para que nadie me atracase.
Para cuando llegue a casa me parecía una tontería la forma en la que me había puesto solo por imaginarme que me observaban. Cené tranquilamente, me tomé un vinito mientras veía la televisión.
Estaba lavándome los dientes antes de dormir cuando volvía a sentir que me observaban, gire la cabeza para mirar la oscuridad que debía de haber en el pasillo desde la puesta entre abierta y vi unos ojos amarillos. Pensé que era el gato así que seguí lavándome los dientes hasta que me acorde de que mi gato llevaba mas de una semana muerto, gire rápidamente la cabeza para encontrarme solo el pasillo a oscuras.
-¡Joder con el vinito! ahora hasta me imagino cosas- me dije a mi misma intentando tranquilizarme.
Debía de estar loca, primero imaginé que me observaban y después veía unos ojos. Estaba pensando en lo raro que se había vuelto el día cuando me senté en la cama y me dije.
-Ya vale de tonterías que mañana trabajas temprano- aunque lo dijese en alto seguía sin quitarme esa extraña sensación.
Justo cuando iba a meterme en la cama note que me agarraba la pierna una mano huesuda. Respire hondo para intentar tranquilizarme y la mano tiro. Intente agarrarme a algo mientras gritaba pero la mano era mas fuerte, ya me había metido debajo de la cama y mi parte inferior ya estaba dentro de un agujero que no recordaba tener, cuando oí como el vecino se quejaba y daba golpes en la pared para que me callase. Fue lo ultimo que oí ya que de un tirón me metió dentro de su mundo y no volví a salir jamas. Allí solo me esperaba dolor y miedo para el resto de la eternidad.

4 de enero de 2016

El Hambre 7

Me dolió muchísimo cuando me golpeó con el mazo. Tuve que estar un rato regenerándome ya que cuando abrí los ojos estaba maniatada en mi propio sótano. La busqué a mi alrededor y la encontré sentada en las escaleras manchada con mi sangre, sonriéndome.
-Buenos días bella durmiente- en cuanto lo dijo sus ojos se nublaron- te dije que él es mio- cogió el mazo que estaba a mi lado- nos lo vamos a pasar muy bien con esto de tu regeneración- se rió de manera macabra- echaba de menos hacer esto- me destrozó la rodilla con el mazo, mientras yo gritaba ella siguió con su monologo- James no me deja salir a jugar así que este será nuestro pequeño secreto- me destrozó la otra rodilla- nunca se enterará de que las mujeres que se comía mi padre se los entregaba yo cuando todavía era humana- dejó el mazo a un lado- llevaba tanto tiempo alimentándolo sin que se diese cuenta- se sentó en el suelo delante de mi- el muy imbécil me mordió justo cuando fui a comprobar si se comía la ultima.
La regeneración dolía, quería matarla por lo que me había echo. Esperó a que mis rodillas estuviesen regeneradas para volver a romperlas. Hurgaba en las heridas y se reía de mi dolor. También pintarrajeó con sangre en el suelo su amor por él. 
-Cuando James te encuentre te matará- le grite distraiéndola de su arte.
-James siempre creerá que soy un angelito, creo que debería volver antes de que descubra mi ausencia- Volvió a coger el mazo- pero esto es tan divertido ¿Crees que deberíamos hacer otras cosas también? seguro que tienes cosas divertidas por casa.
Justo cuando se acercaba a mi alguien llamó a la puerta, antes de que pudiese reaccionar me dio un mazazo en la boca. Saber que me seguiría doliendo de esta manera hasta que me regenerase era horrible. Después de destrozarme Anne se quedó en silencio a mi lado. Tocaron varias veces la puerta, cuando nadie acudió se escucharon paso entrando en casa y la voz de mi salvador.
-¡Debora! ¡¿Debora donde estas?! ¡Me estas preocupando!- la voz de James sonaba tan preocupada
-No hagas ningún ruido- susurro Annie.
Oí como James corría hacia la puerta del sótano y bajaba a nuestro encuentro.
-He olido la sangre- James miro furioso a Annie-¿Qué has hecho? 
-Me ha obligado James- se echó a llorar soltando el mazo- tienes que creerme, quería secuestrarnos y torturarnos.
Intenté hablar pero no estaba lo suficientemente regenerada como para hacerlo.
-No te atrevas a mentirme- Sus ojos echaban chispas- si esa fuese la verdad no estarías torturándola.
-Intentaba conseguir pruebas para que me creyeses-dijo sollozando
- Tu has visto lo que le has echo- dijo mirándome por primera vez desde que había llegado- lo siento, tenia que haber llegado antes- su mirada se enterneció, parecía estar apunto de llorar.
- Supongo que ya es tarde- esta vez Annie ya no fingía llorar ni ser una buena chica.
Levantó el mazo queriendo golpear a James pero antes de que se diese cuenta él le rompió los brazos, golpeó con tanta fuerza su vientre que pudo meter la mano por dentro y así arrancar su corazón. Lo tiró al suelo con rabia y se acerco a mi.
-Lo siento tanto- dijo mientras me desataba- no creí que estuviese tan loca.
Me llevo en brazos al baño y me lavo, cuando pude hablar le conté todo lo que me había dicho. El siguió disculpándose. 
-Es culpa mía, antes de que desapareciese le hablé de ti- me acarició la cara- de que yo te transforme. 
-No te culpes.
Antes de que me diese cuenta me beso. Fue un beso apasionado que me dejo en blanco.
-Debería irme- dijo nervioso mientras sacaba el teléfono de su bolsillo.
En cuanto llamó a los de la recogida se fue.

28 de diciembre de 2015

El Hambre 6

Mi teléfono volvió a sonar una semana después de lo ocurrido.
- Soy yo, hay una reunión de emergencia esta noche- dijo James- te pasaré a recoger cuando anochezca- y colgó en cuanto lo dijo.
Pasó a recogerme cuando dijo. Al entrar en el coche vi que la adolescente del otro día estaba en la parte trasera del coche y mire raro a James.
-Se supone que no puedo dejarla sola tanto tiempo así que he tenido que traerla- me susurro al oído.
-¡No os pongáis a cuchichear como si fueseis señoras!- grito desde el asiento de atrás.
-Debora te presento a Annie- dijo señalándola con la mano- no recuerda la noche del ataque.
-Encantada ¿Podemos irnos ya? ¿Vamos a estar mucho rato allí?¿Qué tenemos que hacer?- dijo Annie pareciendo una máquina de hacer preguntas.
La respuesta de James fue un suspiro que desapareció con el ruido del motor.
Cuando llegamos ya había gente esperando. No parecía que faltase mucho para que empezase la reunión. James nos llevó a una zona apartada y nos miró de forma seria:
- No os mováis de aquí- cuando lo dijo solo la miraba a ella-¿Entendido?- espero a que asintiésemos con al cabeza y se fue.
-¿Eres su novia?- pregunto rompiendo el silencio.
-¡No! ¿de dónde has sacado eso?- note cómo me iba sonrojando.
-Hemos tenido que recogerte ¿te acuerdas?- su expresión se fue volviendo más cruel- ¿o eres más tonta de lo que pareces?-ella ni siquiera esperó a una respuesta- me da igual, él es mío y solo mío, así que no te acerques a él.
En cuanto vio a James acercarse su cara se volvió a tornar angelical haciendo que lo que acababa de pasar pareciese una alucinación. Nos llevó a la zona de la reunión y nos volvió a dejar solas. Había cuatro personas al lado de James cuando el del medio empezó a hablar.
-Os hemos reunido aquí porque hace una semana matamos a un enloquecido y el muy cabrón nos ha dejado una jauría de huérfanos sueltos por el bosque- su voz era hipnótica- Para los que lo estáis pensando, si, se podría ocupar una sola persona pero tardaría demasiado y podrían descubrirnos- una sonrisa apareció en su cara- Esta no es una reunión informativa esta es una expedición de caza que terminará al amanecer- todo el mundo se quedó en silencio- Por si no os ha quedado claro los quiero a todos muertos.
 Cuando James volvió Annie se coloco a su lado y le cogió del brazo.
-¿Qué es eso de huérfano?- parecía tan infantil a su lado.
-Son hambrientos, los que los transformaron los dejaron libres por el mundo sin enseñarles nada- dijo todavía serio he intentando zafarse de sus brazos sin que se diese cuenta.
-¿Yo soy una huérfana?- Pregunto esperando un no por respuesta.
-Técnicamente si, es algo de lo que tienes que ser muy consciente- la respuesta la dejó helada por lo que pudo liberar su brazo- la gente no se fiará de ti por ello.
-Pero tú me estás enseñando- dijo destrozada.
-Pero yo no te creé- me miró antes de cambiar de tema-  tenemos que empezar cuanto antes.
Vi cómo Annie se iba quedando atrás para poder llorar disimuladamente.
Conseguimos matar a dos mientras intentábamos que Annie no fuese un peligro para si misma. Al amanecer ya habían acabado con todos. Cuando nos acercábamos al coche yo ya me había convencido que el episodio con Annie había tenido que ser una alucinación cuando me susurró:
- Espero no volver ha verte nunca más- hizo que un escalofrió me recorriese la espalda.
Cuando me giré ella sonreía mientras jugaba con su pelo rubio, la sangre con la que estaba manchada hacía mucho mas perturbadora la escena. Cuando me llevaron a casa James insistió en que me cuidase, mientras Annie me mataba con la mirada atraves del retrovisor.
Cuando pasó una semana llamé a James para saber cómo le iba enseñando a Annie, aunque realmente solo era para oír su voz. Después de dos días recibí una llamada de James.
- Soy yo¿Has visto a Annie por alguna parte? ha desaparecido de la cabaña- dijo alarmado.
- Aquí no ha estado.
- Tango que buscarla, iré en cuanto pueda- nunca le había oído dan alarmado- tengo algo que contarte.
Y colgó. A los 10 minutos alguien llamó a la puerta, fui emocionada ha abrir la puerta esperando que fuese él. Cuando abrí vi a Annie con un mazo apunto de darme en la cabeza.

24 de diciembre de 2015

Navidad

Otra navidad sin él. Cada adorno que miro me recuerda a él. Le encantaba adornar toda la casa y cocinar.
No había navidades en las que no se usase el horno, incluso cuando se mudo, nosotras seguimos decorando la casa (no tanto, mi padre ponía adornos incluso en el techo) y haciendo ricas cenas al horno.
Este año se nos rompió el horno y tuvimos que comprar uno pequeñito, para poder cocinar aunque fuese un pollo.
No encuentro el mini árbol que ponía en mi cuarto en la granja y que luego se lo di a él ya que no le entraba un árbol grande donde vivía.
Este año también beberemos mientras pongo música navideña e intentamos cantar.
Por lo menos el gato me anima cada vez que lo veo y esos es mucho ya que no se separa de mi.
Estas navidades no cambiaran mucho de las que hacemos desde que se divorciaron pero sabre que él ya no esta, ni lo volverá ha estar, da igual lo importante que sea el acontecimiento.

14 de diciembre de 2015

El Hambre 5

Me pasé varios días llorando por lo que había hecho. Llamé varias veces a James, me ayudo a calmarme.
Después de varias semanas que para lo único que salía era para trabajar y coger órganos. James llamó:
-Necesito tu ayuda para un trabajo- ni siquiera me dio tiempo ha decir hola- ven a la cabaña.
En cuanto colgó me preparé y me dirigí a la cabaña. Lo primero que vi al entrar por la puerta, fue a James mirando con preocupación unos papeles.
-Hola- dije sabiendo que no me había oído entrar.
-¿Como estás Debora?- preguntó intentando disimular su sorpresa.
-Mejor de lo que he estado en varias semanas- intenté sonreirle.
-Uno de nosotros ha enloquecido, esta secuestrando mujeres y masacrándolas- me miró a los ojos mientras lo decía- tenemos que pararle o podría terminar descubriéndonos a todos.
-Pero solo somos dos- dije asustada.
-Hay algo que no te conté la primera vez que estuviste aquí-sus voz adquirió un tono extraño- Soy uno de los hijos del primero, el primer hambriento era perfecto, más fuerte, más listo, más ágil y más silencioso que el resto- me tomó de la mano- transformó a cuatro y nos concedió una de sus virtudes, cuando nosotros transformamos a alguien le concedemos nuestra virtud pero es más débil que la nuestra, cada vez se va diluyendo más la sangre- me acarició la mano con al otra mano- quitando al primero yo soy el más fuerte, puedes suponer lo fuerte que eres.
-¿Tanta diferencia hay?- pregunte sorprendida.
-Si, no nos hace falta nadie más- volvió a usar su sonrisa macabra- ¿Me ayudaras?
-Si- me conmovía que confiase en mi.
Fuimos a la madriguera que había creado el loco. Había un olor nauseabundo en el aire, desde donde estaba podía ver cómo se comía un cadáver putrefacto mientras el cuerpo de una adolescente yacía maniatada a su lado.
Ni siquiera se había dado cuenta de que le habíamos rodeado cuando James lo inmovilizó por la espalda y yo le arranqué el corazón del pecho. Estábamos a punto de irnos cuando nos dimos cuenta que la adolescente había sido transformada. La cogió en brazos y me miró.
-Dilo.
-¿Qué?- me sorprendió que mi curiosidad fuese tan obvia.
-Di lo que está deseando decir- sonrió mientras lo decía.
-¿Por qué te la llevas?
-No podemos dejar que sea una huérfana, eso podría delatarnos- empezó a dirigirse al coche- la llevaré ante el primero y decidiremos qué hacer.
La metió en el maletero y me llevó hasta el porche de mi casa. Me recordó que podía llamarle para lo que quisiera y me fui. Al día siguiente le llamé para saber que le había pasado a la chica.
-Hemos decidido que lo mejor es que yo le enseñe lo necesario- su voz parecía triste.